Microrrelatos de Navidad

Microrrelatos de Navidad

Microrrelatos de Navidad

1.La cena familiar había sido un desastre. Empachado y enardecido aún por el último alfilerazo irónico de su cuñado, Luis sintió vértigo y un angustioso hormigueo que comenzaba en su mano izquierda y terminaba en su barbilla. Iba a pedir ayuda a su mujer cuando se desplomó sobre el árbol de Navidad, derribando también a su suegra. Al abrir los ojos, creyó encontrarse ante Papá Noel. El calor era delicioso; el silencio, un alivio. “¿Y el resto del mundo?”, preguntó con el rostro beatífico. «Eres el único condenado tras el Juicio Final” le contestó Satanás con frialdad, “el resto de la humanidad ha logrado el Cielo” (Nochebuena infernal por Juan Aparicio Belmonte)

2. Le despertó con un vaso de leche caliente. Le tenía el traje rojo planchado y las botas lustrosas. Le dio entre lástima y vergüenza ver a su marido, jadeante, arrastrando por el pasillo un saco de regalos inútiles y pasados de moda, hasta cargarlo, entre resoplidos, en el trineo. Le puso la bufanda que acababa de tejer y le limpió el moquillo. El hombre bostezaba. Tosía: estaba hecho un viejo cegato y culón. Cuando los renos alcanzaron su velocidad de crucero, Mamá Noel murmuró: “El pobre está acabado, voy a tener que hacerme cargo del negocio…” (El relevo por José Luis García Sánchez)

3.Las copas cintilaban en sus inmaculados cristales. Los cubiertos de plata de ley bien dispuestos a un lado de la vajilla contrastaban con las servilletas deshiladas formando flores de noche buena. Los vinos. los fruteros y las veladoras rojas daban la sensación de una íntima algarabía por venir. El gran reloj de pared marcaba diez minutos para las once de la noche. Todos estaba en su sitio. Sólo faltaban las personas, esas de buena voluntad. Se atesora la esperanza de que algún día llegarán (Sergio Astorga de México-Portugal)

4. En el colegio lo tenían claro: los regalos de Navidad eran cosa de los padres. Pablito decía que no, que en su casa era Papá Noel quien traía los regalos en Nochebuena. Estaba tan seguro que los apostó todos con los amigos. Aquella noche, agazapado tras el árbol, esperó con la pistola de su padre entre las manos a que apareciera un año más el hombre de rojo. Sonreía mientras imaginaba la cara de sus compañeros al día siguiente delante de los calcetines vacíos (Ginés Cutillas – España)

5.Como manda la tradición, entran por el balcón tras comprobar que los padres están ya dormidos y se despliegan por el salón a toda velocidad. Mientras Gaspar coloca las cajas vacías con atractivos lazos rojos, Baltasar extiende la trampa y Melchor prepara el saco. El niño ya los ha oído.

6.El Viejo Pascuero se toma otra copa de coñac, sintiéndose inútil. Es Nochebuena, y todos los regalos ya fueron comprados por los padres (Fernando De Gregorio – Chile)

7.Santa, al igual que muchos pascueros en nochebuena, se pone su traje con relleno en la barriga, su barba postiza y colorete en las mejillas.